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Cuerpo y presencia

Volver al cuerpo

Volver al cuerpo, cuando sentimos que nuestros pensamientos y sensaciones van más rápido que nosotras.

Volver al cuerpo

La electricidad
corre por mi cuerpo.

La siento, la reconozco, me incomoda.

Me enoja, me sobresalta.

Mi sistema nervioso más despierto que nunca,
me avisa que hay que moverse, ponerse en acción.

Mi voluntad y la rapidez de estos días se van acompasando
a un ritmo que todavía es incómodo.

Entonces, muevo mi cuerpo.

Que salte, se ejercite, gane fuerza.

Que se mueva.

Para que los escombros que han quedado
caigan solos, por su peso.

Peso del que ya no quiero hacerme cargo.

Peso que nadie más que yo, me lo he impuesto.

Y me muevo.

Cuando me muevo, vuelvo al cuerpo.

Mi sistema nervioso entiende que no es él quien me dirige.

Me dirige mi cuerpo.

Mi cuerpo físico, con su inteligencia orgánica.

Mi cuerpo es una obra maestra
que respira, late, se regula
Y guardiana mi espíritu.

Y me muevo, y siento la electricidad.

Pero ya no me arrasa.

Me muevo, y me sumo a la ola.

Navego el tiempo.

Navego el rayo, para volver al cuerpo.

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